CONCURSO PATROCINADO POR HOTEL MAR MENOR

El hotel Mar Menor de Santiago de la Ribera apoya a las Bibliotecas de San Javier en la promoción de la creación literaria y te dan la bienvenida a este concurso.























miércoles, 31 de marzo de 2010

2010

Este año no fui. Yo, que secretamente había asumido cada año el alma y el ritmo de la fiesta.
Hubo brillos, comidas en exceso, sonrisas enlatadas, 240 uvas y 80 besos.
Nadie sabía por qué aquel fin de año no había sido, como siempre, memorable, divertido, entrañable y tierno. Por qué no sonaron las canciones de sus vidas que acercaban un rato sus recuerdos y sus cuerpos. Por qué no bastaron el alcohol , la compañía ni fueron suficientes las lentejuelas, el confeti ni las serpentinas.
Yo lo sé - pensé desde la estantería, quieta en esa foto en que me tienen.

La adorable Cecilia

Dormida y desnuda bajo el viejo árbol, cargado de rojos y de aromas, yace la adorable Cecilia abandonada. Pausada se despereza dejando que sus pechos relajados se derramen. Al poco ladea ligeramente el cuello, rendida y entregada. Uno de sus muslos se eleva lentamente ocultando, sin quererlo, el movimiento de su mano. Sus ojos cerrados premeditadamente, el gesto de placer de su sonrisa y el rítmico jadeo que surge de sus labios entreabiertos, compiten con el sonido del aleteo de unos pájaros que huyen como si presintieran algo . Es entonces cuando Cecilia, zénit exaltado, vuelve la vista hacia la vieja valla . Conoce de sobras mi trayecto y mis horarios. Ya sabe, desde hace rato, que yo la estoy adorando.

lunes, 29 de marzo de 2010

Fábula

1 salió de casa a media tarde. Dio un largo paseo, tomó una limonada en una terraza y, cuando empezaba a oscurecer, volvió a casa, en el 19 de la calle 32.
2 salió de casa a media tarde. Dio un largo paseo, tomó una limonada en una terraza y, cuando empezaba a oscurecer, volvió a casa, en el 19 de la calle 32.
1 y 2 no compartían piso, 1 y 2 eran la misma persona.
1=2
Tira a la basura tu libro de matemáticas.
Fin.

Barca varada

En la orilla del mar la tarde tiene sabor a peces. Te acercas a la orilla y aparecen las barcas abandonadas, quietas. Queremos detenernos y contemplar la nave que ya no surca océanos, que no contiene encima a dos enamorados, que no tiene adosado un motor o una vela para salir de pronto hacia los continentes del infinito mundo. Es una barca simple, apenas coloreada, de un material moderno, resina o simple plástico. Se nos antoja, entonces, la sirena varada. Apoyada en la arena se ha quedado sin olas para volver de nuevo con el dios de los mares, almacenando niños o llevando dulzuras. Ya es parte memorable de este Mediterráneo, de nuestras vidas quietas que hasta la mar llegaron.

Cupidazos entre Roque Guimart y Robin Hood, ataviados con balero y batón

RG: ¿Cómo hiciste para que tu nombre sea más conocido?
RH: ¡Pura precisión! ¡Pura precisión!
RG: ¿Por tus flechas o por tu reloj?
RH: ¡Pura precisión!
RG: ¿Cossi non fan tutte?
RH: No, no. Así son los ricos. Yo elegí quitarle a los más poderosos. Por eso
me recuerdan. ¡Precisión! ¡Pura!

Chácharas entre el espíritu del Templo del Jaguar gigante y la Pirámide de Micerinos, en el calabozo del sótano del edificio Chrysler

JG: Ahora de jubilados nadie nos lleva el apunte
PM. Y eso que nos alargaron la edad “económicamente activa”
JG: Vos viviste entre “La Maravillas..”
PM: Ahora están las nuevas
JG: Este condenado edificio está entre ellas.
PM: No. Ni siquiera eso.
JG: Tal vez nos liberen los aviones...

Veintidós pasos

José Téllez despertó de repente, un sudor frío perlaba su frente, había soñado que le quedaban veintidós pasos por andar y que luego quedaría inválido de por vida. No era supersticioso pero creía en las premociones. "¡Veintidós pasos.!". Quiso ir a mojarse la cara pero pensó inconscientemente que gastaría ocho pasos para ir al lavabo y otros tantos de vuelta, le quedarían seis. Se levantó de la cama y pensó en dar pasos mas largos, así podría ahorrar cuatro pasos.



-¡Qué tontería!- Juan empezó a saltar al borde de su cama, dieciocho, diecinueve.se paró de golpe una especie de vértigo hizo que volviera a meterse en la cama.

Nunca más volvió a caminar, así lo había decidido.

Invisibles

Notaba el calor del sol que se abría paso a través de las cristaleras. Extendí mi mano hacia Mapuyé, aquel joven de pelo ensortijado y finas mejillas como hebras de estaño, con los labios arrugados y secos fruto de noches de frío, de sufrimiento continuado, de cuento con final amargo cada día. Al abrigo de improvisadas telas, escondido en los cajeros, en los bancos de los parques, en las paradas del bus o en cualquier sitio que le sirviera de escondite y de camastro por una noche, vivía mi querido amigo.

Le dije que le ayudaría a salir del bache en el que se había metido, pero….

Palabras insonoras

Es una sensación rara, miro para un lado y para el otro, y ella me sigue con su mirada. Hay veces que no tenemos ni que hablar. Nos comunicamos sólo con los ojos o con un simple gesto. Lo malo es que la que habla siempre es ella., yo no digo nada, ni mu.
Hay una idea equivocada sobre mi, todos se piensan que no entiendo una conversación larga, sólo palabras sueltas. Vamos que se piensan que soy tonto. Pero ahí esta siempre ella comunicándose conmigo, con sus dulces palabras. Ella es mi ama del alma y yo su perro fiel. Y siempre nos unirán las palabras, aunque sean mudas.

DULCE VIAJE

Cierro los ojos, pero los vuelvo a abrir. Lo intento otra vez, tengo que dormir, el viaje es muy largo. Los vuelvo a cerrar, pero no puedo. Al abrirlos de nuevo, a mi lado hay una dulce anciana. Me mira de manera extraña. Le doy un beso en la mejilla y le digo que la quiero. Esa dulce anciana es mi abuela, está viva, me dice que también me quiere y que siempre lo va a hacer. Cierro mis ojos de nuevo y consigo dormir. Llego a destino sola pero feliz, el viaje ha sido de ensueño.

viernes, 26 de marzo de 2010

Microconfidencias

Me llamo Ángel Sammael y soy un escritor frustrado. Mi primer fracaso fue imitar el estilo de Don Benito Pérez Galdós: craso y esperpéntico error. Después hice el ridículo inspirándome en Tolstói: un trapero me pagó mis escritos al peso. Quise emular a Bécquer pero sólo conozco leyendas urbanas. Las greguerías de “Ramón” son prolijas en comparación con las mías. La novela corta es larga para mí y los relatos breves se me hacen interminables. El romanticismo de Larra se transforma en ponzoña si sale de mi pluma y cuando intento ser rapsoda, peor: los ripios de mis odas se utilizan en el Club de la Comedia. Al escribir cartas de amor se desenamoran quienes las reciben. Mi primer y único cuento infantil lo leyó un niñito para terminar llorando y con pesadillas.
Tras años de sesudo empeño escribí un cuento de ciencia ficción y lo envié a un crítico esperando sus comentarios, me contestó con un simple: ¿por qué?
Las nueve musas se ríen cuando las invoco. Los agentes y editores me desprecian y en los certámenes literarios ni me contestan el acuse de recibo. Ahora pretendo ser microrrelatista y aspiro ganar este concurso ¿ustedes creen que lo lograré?

LOS TEMPLARIOS TAMBIÉN SE EQUIVOCAN

El jinete coronó el cerro e hincó las espuelas en los ijares del alazán lanzándolo a galope tendido. Había salido del castillo de Calasparra, después de divisar los vigías movimientos de tropas enemigas sarracenas y debía recorrer varias poblaciones hasta reunir las mesnadas del Conde en la fortaleza principal de Caravaca de la Cruz.
Al llegar al Segura comprobó que bajaba crecido y tuvo que buscar un vado. Eso le hizo perder un tiempo precioso, tal vez crucial para evitar una nueva razzia de los muslimes.
Siguió cabalgando toda la noche y ya al amanecer, cansado y hambriento, el caballero de la Orden del Temple hizo un alto para recuperar fuerzas y buscó algunas setas en un pequeño bosquecillo.
Tras la frugal comida emprendió la marcha, mas pronto se topó con una tropilla de muslimes fuertemente armados. Tenía dos opciones: rehusar el combate o enfrentarse a la muerte.
El cadáver del templario lo encontraron unos campesinos flotando en el río Argos pero ni se había ahogado ni le habían matado los infieles: murió por cicuta verde; la Amanita Phalloides es una seta altamente venenosa, y es que el del Temple decidió huir aunque ya antes había cometido un error mortal.

Noche siempre

El pueblo está sumido en la desesperación. El sol se marchó un atardecer, como solía, pero ya no regresó. Obsesivamente, las gentes miran hacia el lugar de la amanecida atisbando una claridad que no llega. Hay quien ha perdido la noción del tiempo y se empecina en contar horas para así saber cuantos días han pasado, si es que se puede seguir usando ese nombre para la persistente oscuridad; otros se han echado a morir, persuadidos de que la vida se apagará como se apagó la luz.
Sólo Oscar permanece tranquilo, dueño de su espacio y su tiempo, no echa nada en falta. Oscar nació ciego, para él, día y noche son la misma obscuridad

La cruz del camino

La cruz clavada en el margen de la carretera, ahí donde la curva es más cerrada, siempre tenía flores. Flores frescas recién cortadas o tallos secos y retorcidos que sólo eran sombra del ramo que fue. Alguien hacía vivir su recuerdo en unas margaritas, en unos claveles. Se mustiaban, sí, pero al cabo de unos días aparecían nuevos capullos, también destinados a morir. Y a renacer.
Hoy, un colorido ramillete de flores de plástico se abraza con un hilo de alambre al palo vertical de la cruz.
Hoy ha muerto el recuerdo y ha nacido la memoria imperecedera.

El deseo

Me dijeron que esa fuente no era como las otras, que allí los deseos se cumplían siempre. Entusiasmado, puse la mano sobre el vientre de mi prometida, llené mis pulmones de aire y arrojé un céntimo de euro. Hizo una parábola interminable que fui siguiendo con la mirada. Cuando hizo chof, ella miró su anillo de pedida, se lanzó al agua y comenzó a buscar la moneda desesperada.

EL RATONCITO PÉREZ

Se le cayó el último diente. Lo colocó cuidadosamente bajo la almohada haciendo un huequecito con el puño, a modo de nido, como le habían enseñado sus padres tiempo atrás. Al amanecer, varias monedas resplandecían sobre la sábana bajera. Durante la siguiente noche no pudo pegar ojo pensando en lo que haría con el dinero. Entusiasmado, se levantó bien entrada la madrugada, cuando todos dormían. Por la mañana varios fajos de billetes descansaban en la cabecera de la cama. Nunca más se supo de él. Aquel día desaparecieron las dentaduras de oro, y desde entonces, una plaga de ratones asola el geriátrico.

Pasión mortal

Desde el mesón, la radio transmite el partido. Y una lombarda entra corriendo en la cocina. Trae las raíces aún húmedas y una expresión de inquietud en las hojas. «¿Empezó hace mucho?», le pregunta a un salero. «Recién», responde éste. «¿Todavía no marcó nadie?» «Nadie». Y la lombarda se acomoda junto a unos nabos. No habla con ellos. No los mira. Toda su atención es para el comentarista que gorjea las jugadas con vibrante voz. Los ojos grandes de la lombarda, sus labios trémulos, su respiración indecisa cuando el balón se acerca a una de las áreas. ¡Qué pasión! ¡Cómo se le arrugan las hojas! ¡Cómo se le encoge el tallo! ¡Cómo se le secan las raíces!

Feliz

Ella llega a la habitación, lo saluda con un beso en la frente y se sienta al costado de la cama a contarle historias. él no sabe nada de ella, ya se ha acostumbrado a no saber nada de nada, pero le gusta tenerla cerca, hay algo en su voz, en su olor que le hacen dar ganas de sonreír. Es en esos momentos que ella se olvida que tiene un padre senil y siente que tiene
un padre feliz.

El mar

Él abre los ojos, ella no está en la cama. La busca en el baño, la encuentra en la cocina, fumando su primer pucho en meses. Quiero ver el mar, dice ella. Él le saca una pitada, la lleva de la mano a la cama. Prenden la tele, zappean. Podemos adoptar, dice él. Quiero ver
el mar, repite ella.

Dulce adiós

Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas a medida que las manillas del reloj luchaban por marcar las cinco de la tarde. El tren anunciaba su macha y los dos enamorados se fundieron en un tierno abrazo . Habían pasado el mejor verano de sus vida pero la hora de partir había llegado y ahora las cartas, las conversaciones telefónicas y la ilusión de volverse a ver llenarían sus minutos y avivarían su ilusión. Él subió en el tren cargando con su pesada maleta y cuando tomó asiento dirigió su mirada al andén para despedirse no la vió, y cuando se giró hacia su asiento un beso furtivo rozó sus labios. La joven bajó del tren con aquella despedida dulce.

Abandonada

La palabra seguía paseando por las calles de Alcalá de Henares, siguiendo su camino de vagabundo abandonado. Observó aquel balcón. La casa estaba tan bien conservada... ¡cómo fría, vacía y ridícula!
La palabra lanzó un grito al viento: “¡Cervantes, qué sola me has dejado! Muchos quieren disuadirme pero, yo que nací de tu pluma, sé que la literatura murió contigo.”
Sin su progenitor, la palabra hidalgo, continuó su pesaroso caminar lánguido. Sin su progenitor, la palabra creyó quedarse en el olvido, aún sabiendo que resucitaba cada vez que alguien, cada día, en cualquier parte del mundo, desempolvaba un “Alonso Quijano”.

Abuelo

-Y abuelo… ¿Por qué murió el tío Pencho?-pregunté
-Lo maté yo…-susurró
Sus ojos brillaban rebosando lágrimas, estaba recordando algo que no había contado muchas veces. Pensé que tampoco lo haría esta vez, pero parecía querer saldar una cuenta con algo o con alguien.
-Yo luchaba con el Caudillo, y él con los Rojos. Me estaban dando a elegir entre mi vida, o la de mi hijo. ¿Imaginas lo que hice?
Negué rápidamente con la cabeza y la boca un poco abierta, nunca me había querido contar la historia del tío, aunque absolutamente todos los días le acompañaba a verlo.
-Elegí su vida, me ofrecí como cabeza de turco…
Esperé. Me sonrió.
-Ya todo está bien, vámonos.
-¿Ya?
-Por hoy, sí.

Solo el viento

Solo el viento recorre las calles empedradas. Ni un suspiro, ni un “te quiero”, ni una riña, ni el llanto de un solo niño. Solo el viento. Bajo un árbol centenario, al lado de la iglesia observo el horizonte, manchado del rojo del atardecer. A lo lejos, un gallo canta. Un gallo de una aldea lejana, de un pueblo lejano, donde aún habrá alguien. Alguien. Alguien es la personificación de nadie. Porque aquí no hay nadie. Nadie canta, ni llora, ni ríe, ni gime. Las hojas cubren, como todos los otoños, las calles de la aldea, pero nadie las pisa. Solo el viento las mueve. Tengo que escuchar a alguien. Por eso grito y, por un instante, escucho mi eco.

Despertar

Despertó y Dios lo saludo.

Desde el cielo

No llores o llora... No sé... Haz lo que sientas... Quisiera poder secar tus lagrimas con mis manos... Más no puedo... Y quisiera tanto y tanto... No te lamentes... no viniste a verme... pero me tuviste presente...Lo sé... El tiempo pasa... sin darnos cuenta... Para mí pasó... Y te miro...te acompaño... Estoy tan cerca de ti... te consuelo... ¿No me sientes? ¡Estoy a tu lado! ¡Evoca el recuerdo! ¡Sé fuerte! Hermana... te quiero... hermana... te espero en el cielo... más no tengas prisa... nos vemos en tus sueños...

Oración fallida

Estaba de rodilla, oraba, una mano puesta sobre su hombro lo saco de la plegaria
–Vente, mamá acaba de morir.-

martes, 23 de marzo de 2010

Por llegar pronto a casa

-Concrete, por favor-dijo el juez.
-Verá usted, señoría, no entiendo por qué ese señor…
-Al decir ese señor ¿se refiere al fiscal o al difunto?…
-… al señor fiscal, señoría, no entiendo por qué pide para mí doce años y un día de cárcel si yo…
-Usted mató a ese señor ¿o no lo hizo?
-.Verá usted, señoría, llegué a casa un poco antes y, bueno, el difunto… apuntaba a Margarita, con un revólver y yo, le arrojé la cartera de documentos, le alcanzó en el cuello, cayó sobre la mesa de centro, que es, perdón, era, de cristal… y al caer, se destrozó la cabeza.
-Luego, usted mato a ese señor.
- Sí, claro, pero…

Utopía

Nació desnudo y llorando; añorando lo único que conocía, deseoso de volver allí y evitar la luz cegadora y el ruido ensordecedor del afuera. De a poco aprendió a sufrir y a reír, a olvidar y a obedecer, a ser alguien que tal vez no quería. Un buen día dio con su otra mitad y del amor nació otro ser, y tarea cumplida. Pero llegó la noche en que lo sorprendió la fatiga, la decadencia, y la esperanza en la otra vida. Y hacia allí fue tal vez.

Naufragio

Lo peor de expresar ideas es que no exista nadie para escucharlas. El silencio duele. La soledad duele. Hoy Robinson, como es común, se levantó bien temprano. Escribió un poema de amor sobre los labios de una mujer desconocida. Cobijó en sus brazos la cruda botellita de barro y la dejó caer entre las olas...
Con el ocaso, cuando el sol rojizo comenzó a besar los cocoteros del oeste, el mar le trajo una sorpresa: - Querido Robinson, no estás solo, los verdaderos naufragios ocurren en tierra firme, cuando abandonamos la vida y construimos de nuestros sentimientos una isla, hasta quedar solos en medio de una multitud.
Entonces dio brincos de felicidad y la mujer nunca más fue desconocida

La coartada perfecta

-Me ha puesto usted en un compromiso, señor Black. No debería pagarle sus honorarios ya que no ha cumplido usted el acuerdo. Le dije que mi marido debía morir el sábado cuando yo estaba aún de viaje y tenía una coartada sólida, ahora vamos a tener que buscar una buena salida de esta situación. Necesitaré una nueva coartada.

-Tranquilícese señora Brown, insulta mi profesionalidad y no quisiera hacer de esto un asunto personal. Su marido murió exactamente el lunes a las 23:59, yo mismo programé el explosivo, de todas formas no necesitará coartada alguna. Su hijo, que en estos momentos vuela hacia Tailandia, le proporcionará una perfecta. Por cierto, él paga por adelantado…

El poder de la publicidad

Aquel mensaje publicitario, expuesto en una gran esfera hinchable de helio, aguantó estoicamente las primeras nevadas del invierno, recibió con serenidad el constante impacto de la contaminación, incluso soportó sin alterarse el paso de la temida ciclogénesis explosiva. Para los ciudadanos formaba ya parte del sólido mobiliario urbano.
Un día ocurrió la catástrofe, el calentamiento global ocasionó el fatal pinchazo, la rotura de la capa principal provocó los brutales giros, las fuertes sacudidas y la potente explosión final, fueron minutos de pánico generalizado, después llegó el silencio.
Sólo aquella esfera publicitaria quedó intacta, su eterno mensaje continúa orbitando alrededor del sol: “somos pioneros en desarrollo y sostenibilidad”.

Diseñador de caballerizas

Me acuerdo de las historias vividas en su juventud, su pueblo natal debía de ser como un parque de atracciones, siempre había alguien con quién jugar y cosas con las que disfrutar, aunque fuera un trozo de madera atado a otro.

En aquellos años de su vida, además de cuidar a sus hermanos, realizaba trabajos con esparto, bueno mejor dicho; era diseñador de caballerizas, como decía él.

Ahora pienso en todo aquello, su mirada delatando esa sabiduría que me quería transmitir, sus consejos de padre y por supuesto, sus ganas de contagiar aquellos sanos maravillosos años.

¿ Te acuerdas... ? - me preguntó con un hilo de voz -.

Sonreí por primera vez, porque ahora sí, me acuerdo de todo su ayer.

Tarde de lunes

No hay nada como una tarde de lunes. Embriagarse con el aroma a café que emana de la taza en la mano derecha, la izquierda buceando en el aterciopelado bolsillo de la bata de domingo. Observar a través del ventanal como la lluvia golpea sin piedad el gris asfalto de la ciudad, el tráfico incesante dejando tras de si una estela de agua, moja periódicos bajo el brazo de peatones que agazapados corren en su intento estéril de evitar el agua.

Al fondo de la imagen, filtrada por las gotas de lluvia del cristal, dos figuras yacen inmóviles una frente a la otra, inmunes al mundo exterior de un lunes de invierno, sus labios se arquean para finalmente tocarse.

Amadou

Mi amigo habla poco, pero se gana a la gente. Cuando nos ven juntos nos miran y sonríen, no sé si es su condición de africano lo que les parece curioso, pero a mí no me importa, al contrario me hace sentir orgulloso. Sus ojos negros miran con descaro a cuantos se nos acercan, yo sé que le encanta provocar tanto como a mí, por eso a veces susurro bajito a su lado para que él les demuestre lo que es capaz de hacer. Y entonces, en medio del revuelo que producen sus movimientos, Amadou me dice “I love you”. Y lo cierto es que también quiero mucho a mi Amadou, mi precioso loro gris.

Por siempre jamás

Por fin libre era para amarte en cuerpo y alma. Mientras nos alejábamos de tu marido y de mi mujer rumbo a la felicidad, te decía cuanto te quería y me susurrabas que me deseabas, tu voz me acariciaba libidinosa. Cuando por fin nuestros labios se fundieron en un beso dulce y amante, mis manos locas por el roce de tu piel, descuidaron su atención. Del resto no recuerdo nada. Ahora sé que tendremos toda la eternidad para adorarnos, pero eso sí, tendrás que conformarte con un amor puro que nazca del fondo de mi alma, y creo que casto, porque nuestros cuerpos quedaron atrapados dentro del coche, a los pies del acantilado…

Sin

Sin ideas propias... salvo las adquiridas por las conciencias de los demás y de manera parcial. Falta de ideología, desconocedora de la realidad política que todo lo conduce. Carente de honradez. Privada del don del entendimiento, guiada solamente por la costumbre. Escasa de belleza aún siendo éste un don que los dioses conceden excepcionalmente. Desprovista de escrúpulos, por lo que no tuvo reparos en acostarse con él aunque estuviera casado. Exenta de prejuicios que la llevaron a mentir y a quedarse embarazada aunque él no lo deseara.

En mi interior

Le noto en mi interior.

Es una sensación intima, placentera, mágica. Siento que soy agua y que todo él está bañado por mí. Se mueve y su padre se acerca y percibe la vida que crece. Tiene hipo y me río.

Observo sus formas en mi tripa, se mueve y puedo apreciar su rodilla y su cabeza que está descansando en el lado izquierdo y le acuno como si ya estuviera fuera de mí.

Por fin llega el momento. Nos dirigimos al hospital. Hace un par de horas rompí aguas. Me pasan al paritorio, estoy dilatando bien.

Le veo aparecer cubierto de sangre y placenta. Intento darle todo mi calor, como cuando estaba en mi interior.

Traición

Nunca hice nada que pudiera hacer peligrar mi compromiso con ella. Nunca falté a una sola de nuestras citas, que eran a diario y a casi todas horas; podía decirse que mi existencia estaba solapada a ella. Todo marchaba bien, y me sentía orgulloso; hasta hoy.
Ha sucedido en Ámsterdam. La vi allí, en el escaparate. Me atrajo al instante. Supe que ella era para mí, que debía ser para mí y para nadie más. Lo tuve claro. Entré. Pagué su precio y me fui a la habitación del hotel con ella. No tuve remordimientos. Disfrute como un poseso. Al final, traicioné mi dieta. ¡Pero qué rica estaba aquella tarta! Viva los gordos, que yo soy uno de ellos.

Mañana volveré

Llevaba más de tres semanas lleno al mismo banco del parque a la misma hora del día y siempre me embobaba con la misma chica. Su cocker se había acercado a mí en varias ocasiones y a mi se me aceleraba el corazón pensando en que ella siguiera a su perro. Pero ella siempre lo llamaba de lejos. El animal me miraba un segundo y luego obedecía a su hermosa dueña. Hoy lo volvo a llamar, pero más cerca del banco donde me sentaba.

Mañana volveré a venir.

La muerte

Cuando se despertó su corazón ya no latía

Tiniebla

Cuando salió de aquella casa, los párpados blanquecinos se le cerraron ante el sol cegador de la mañana. No sabía cuánto tiempo había pasado allí dentro. No sabía qué día vivía, y la angustia se apoderó de él.
Corrió en dirección al puerto guiado por su olfato de marinero. No conocía la ciudad, pero el fuerte olor a salitre, lo llevó sin dificultad.
Allí estaba su flamante goleta, atracada desde no recordaba cuándo. La pasarela estaba quitada pero se aventuró a saltar. No tenía miedo.
¿Qué había ocurrido? Esperaba la respuesta dentro. Pero lo que encontró, no resolvió nada. Todo lo contrario. Las dudas y el horror lo hicieron salir despavorido de aquel lugar que había sido su morada…

CONDENSACIÓN

Harán falta más de dos palabras para definirte.
Serán necesarias más de siete palabras para acariciarte.
Tendré que hacer cientos de operaciones para sentirte. Porque a mí se me fue la cuenta.
Sedimentos de palabras. Resquicios de deseos. Condensación de caricias. Colores renovados. Secretos disimulados. Ilusiones por vivir. Vivencias por imaginar.
¿Dónde estás? Quiero que vengas encima de mí. Que escribas sobre mi piel con esa tinta tuya, y yo dibujaré vocales en tus labios, en blanco y negro.
Y cuando mi cuerpo esté totalmente expuesto a sol y a sombra, entonces llegará la calma.
Y me convertiré en una hechicera de silencios transparentes.

jueves, 18 de marzo de 2010

Amor a la lectura

Le pidió treinta euros por leerle la mano, pero luego no se los cobró; porque vio, en el monte de Saturno, su honestidad, que tenía un trabajo digno y que esperaba ansioso cruzarse con la mujer de su vida; porque leyó, en la línea de la cabeza, que deseaba tener hijos; porque también leyó, en el monte de Venus, que viviría mucho y que sería fiel, porque amaría a su esposa y que sería capaz de dar su vida por ella.

Por último, comenzó a leer la línea del destino, y observó cómo ésta se unía a la suya propia dándose cuenta de que lo que había leído en su propia mano hace años, ocurría en ese momento.

Me resistía

Me resistía a entregar la llave a un procedimiento administrativo tan tedioso como mis últimos días. Esperaba algún contacto o una reclamación que condujera a su dueño. ¡Pero nada pasó! La curiosidad iba en aumento y ya no pude detenerla, caí en la tentación y quise saber algo más. Frente al casillero, llave en mano…Ring, ring, ¿Sí? ¡Tenemos un donante para usted!

martes, 16 de marzo de 2010

Lección

Estaba sentada en el metro, enfrascada en la lectura. De pronto oyó un desagradable ruido provocado con la boca, de aquellos que intentan despejar algún resto de comida. Frunció el ceño, miró a sus compañeros de asiento descubriendo al culpable. Se levantó, dejó el libro sobre el asiento, dio dos bofetadas al causante de los ruidos y se volvió a sentar para continuar con la lectura.

Ambición

A los cinco años quería ser actriz. A los diez ya tenía ídolo (¿o será ídola?): Marilyn Monroe. Desde entonces mi ambición no ha hecho más que crecer; ahora, transcurridos los años, mi sueño es la de llegar a emular a Sara Bernhard, y a nadie más. Por otra parte esto es muy difícil ya que no tengo la mínima idea de interpretación y me llamo Francisco González.

Vendo suerte por un destello de amor

Nunca sabrás que estoy enamorado de tus encantos. Adoro el aroma de tu cuerpo cuando pasas por mí lado. En la calle estrecha, el sonido de tu risa me envuelve y me atrapa como un bichito en una tela de araña. No puedo contener la felicidad cuando andas hacia mí, el “toc-toc” de tus tacones me pone igual que burbujas que fuesen a explotar y siento como las olas acariciando la orilla. Aunque no puedo verte, tengo ganas de besarte, abrazarte, explorando tú cara con la yema de mis dedos hasta grabar tu perfil en mi memoria para siempre y en mi corazón.

Añorando otoño

Dos bajo cero. El viticultor contempla a un mirlo que está saltando entre las desnudas filas de vides, una fina capa de nieve las cubre, protegiendo así su dignidad. Con la llegada del invierno aparece la nostalgia; recuerda la alegría y las risas de su familia en las vendimias en los tiempos difíciles; aquella fusión de sabores en la boca, olores de barricas de robles, colores rubíes; esparteñas pisoteando la uva; botellas de vidrio tintineando en la bodega…
Al descorchar una botella le revela un vino lleno de aromas suaves y palabras atrapadas, además del nombre de su empresa, recordando a su esposa. Parece que lo tiene todo, pero hace un año enviudó; la añora, quizás ya no tenga nada…

Sed

Juan escogió a su víctima simplemente porque le pareció vulnerable, siguió a la anciana hasta que tuvo la ocasión empujarla a un callejón sin testigos.. La viejita observaba impasible mientras Juan le mostraba le pedía todo el dinero y la amenazaba con un puñal, aunque sabía que no sería capaz de hacerle daño a una anciana tan tierna. A partir de ahí todo transcurrió muy rápido, por lo menos en la cabeza de Juan. Unos enormes colmillos de una blancura imposible se abalanzaron sobre él, quien no tuvo tiempo de reaccionar, antes de desmayarse pudo escuchar la espeluznante carcajada de la tierna viejita, pero eso ya no importaba, ahora había despertado y la sed era insoportable.

lunes, 15 de marzo de 2010

La frontera de alambre

Descansa al calor de la hoguera, fantasma de la oscuridad. Ya no tienes país, ni un lugar al que regresar.

Tu camastro, varios cartones mojados. El techo, el cielo estrellado. Las paredes de tu hogar, esos cuerpos temblorosos apretujados a tu alrededor.

Por delante, una frontera de alambre. Tus manos, heridas, aferrando una escalera manchada de sangre.

Mañana volverás a intentarlo. Cruzar al otro lado es tu único anhelo, la única opción desde que te convertiste en un nómada sin patria con la esperanza de una vida mejor, sin hambre, sin guerra, sin dolor...

Descansa al calor de la hoguera, rodeado de este ejército de famélicos miserables. El mundo se ha olvidado de vosotros. Tu destino es un viaje sin retorno.

Hoy soñé que yo era tú

Si hoy nuestras vidas se intercambiaran, te pediría, hermano, que no me olvidases; que perdonases mi indiferencia ante el sufrimiento que antaño padeciste; que recordases la terrible sensación de sentir el estómago vacío; que recordaras el frío y la angustia que produce el no poder contar con un porvenir para tus hijos, famélicos de hambre y enfermedad. Te pediría que te apiadases de mí, como yo no lo hice contigo. Tendría que recordar, para no odiarte si me abandonases, que mi indiferencia fue sorda al eco de tus sollozos, que permanecí impasible ante tu dolor. Nunca la distancia que nos separó debió ser obstáculo para que te ayudase, para que reparase en tu mísera existencia. Si nuestras vidas se intercambiasen, tendría miedo a que, inmerso en la ceguera que produce el bienestar, no vieras mi mano tendida desesperadamente hacia ti, suplicándote que me ayudases entonces tú a levantar, como yo antes no lo hice contigo.

La decisión

El huevo rodó por la mesada de granito hasta el borde mismo. Luego quedó a merced de la gravedad. Cayó sin prisa. No iba muy lejos.
Se estrelló contra el piso, quebrando la fragilidad de su cáscara, desparramando clara y yema por doquier.
Tras el crash doloroso, el silencio póstumo de una cocina vacía. Ni siquiera la presencia de la desatenta ama de casa para limpiar los rastros del crimen.
El suicidio se había perpetrado. Y nadie había podido impedirlo.

Ironías

La pequeña Rosa vaga sin encanto, soñando con ser una colorida mariposa.
Esconde bajo los párpados sucios, el llanto de la mañana, aquel que tímido asoma cuando el estómago gruñe, pidiendo la comida diariamente ausente.
Recorre las calles, suplicando por una limosna; su carita de ocho años se confunde con la indiferencia de los que deambulan apresurados sin tiempo a nada.
Alguien le tira una moneda, que cae al suelo y se va rodando, con un andar esquivo y tambaleante.
La pequeña Rosa la persigue sin ver y el coche que viene de frente es su cruel adiós.
Muere sin alas y descolorida, sin que a nadie le importe, por culpa de la moneda que anhelaba para no morir.

Malentendido

Tus ojos constreñidos, acuciantes, te alejaban de una realidad en forma de autodefinido en la que te hallabas presa. Cavilaba sobre qué podía ser aquello que te atormentaba sobremanera. De qué tiovivo te habrías precipitado y cuáles habrían sido los daños colaterales tras haberte despeñado. Pero en lugar del pañuelo que aventuraba andabas buscando, sacaste una funda de gafas. Aquellas marcas de desdicha al final resultaron ser hipermetropía. Y es que las cosas suelen ser más sencillas de lo que aparentan.

Alpinismo

Atravesar el Himalaya de tus caderas; guiarse con tu aliento tenue por la senda de la libertad; encaramarse paulatinamente aprovechando cada poro (o resquicio) de tu piel; seguir ascendiendo con arrojo, efectuando una parada en cada una de las cornisas con que tu cuerpo alivia y satisface; valerse del sudor incendiario de tu torso como combustible para continuar la marcha; apuntalar la posición en la última arista; remachar a golpe de piolet el camino emprendido; girar la vista atrás, disfrutar de la perspectiva como el jabalí del cieno o el niño de la Navidad; y a bocados, coronar finalmente el genuino K2, donde tu mirada boreal me confirma que cualquier esfuerzo para dártelo todo se hace pequeño, pequeñito.

La eternidad artificial

Eternidades tardó el Universo en concebir Vida.
Tres siglos de industrialización –y la Humanidad generó Vida artificial.
Pero las máquinas se rebelaron: en dos siglos extinguieron a sus creadores.
Libres de restricciones humanas –respirar, comer, defecar, copular- las máquinas colonizaron fácilmente el Universo.
Así, la llamada Vida artificial devino natural.

Un mundo, múltiples rostros

Tatué íntegramente su cuerpo: lo poblé de seres míticos, urbes imaginarias, sutras, astros.
Finalmente, descubrí en ese laberinto de trazos el rostro de otra chica.
El mundo recorrí buscando a esa otra mujer.
Diez años tardé en hallarla: justo ahora, tatúo su cuerpo.
El tiempo dirá si hallo nuevos rostros.

viernes, 12 de marzo de 2010

Las sombras

Esa mañana cuando bajé a la cocina y miré el frío suelo, me sorprendió ver que tenía delante de mi un gran tesoro. El tesoro de la vida. El reflejo de una luz en las baldosas, hizo que me detuviera en ese mismo instante ¡Era mi vida reflejada en ellas!. Descubrí en ellas luces del sufrimiento de toda una vida de maltrato y encontré sombras dónde se reflejaban mi nuevo destino. Me veía libre, decidida, fuerte y alegre. Con manos temblorosas y en un impulso que no podía contener, me dispuse a barrer el suelo y cuando terminé, se borró todo el pasado, solo quedaba mi futuro. Comencé misteriosamente una nueva etapa de mi vida.

ALEJANDRO MAGNO

Hipatia me preguntó:
-¿Qué es la naturaleza para los estoicos?
Yo no sé cómo pude contestar algo así como que todo se remonta a la época de Alejandro Magno, y que por lo tanto nuestras almas se elevan gracias a la Fuerza que fluye a través de ella.
Evidentemente los estoicos romanos tomaron esta idea de los griegos. Para celebrar tan magno acontecimiento descorcharon unas cuantas vasijas de vino. Pensaban que Alejandro Magno era un ser cuya alma se había fundido en esencia con el néctar de los dioses.
Me interrumpió Hipatia:
-Basta, estoy dispuesta a regalarte las llaves de mi coche y las de mi apartamento.
-Písame con esos tacones y te monto un piso en la playa.
Contesté.

Inspiración

Algo escrito, algo leído y algo por leer. Sobre la mesa de mi dormitorio siempre hay libros pendientes para su lectura, ordenados por importancia, libros de amigos y otros que solo conozco por sus obras.....y siempre me digo esta noche comenzaré leyendo, cosa que hago pero luego me van venciendo el cansancio acumulado y sobre sus hojas abiertas descansando queda mi cabellera esparcida como un reclamo a la entrada de los sueños y parece que las letras, las palabras, las frases construidas que allí quedaron escritas se esparzan para ir penetrando en mi sesera y la magia de los sueños abriendo su camino y como resultado otro libro escrito……

La Cima

No es momento de arrepentirse.
Tengo que concentrar mis escasas energías en alcanzar la cima.
Necesito disciplina.
El viento helado sopla con fuerza fuera de la tienda.
Dentro del saco térmico muevo los dedos de los pies, comprobando que no se han congelado.
Son ya muchas semanas solo, aislado en esta montaña, sin mis amigos, sin mi novia... Raquel (¿querrá volver a saber de mi?).
La falta de oxígeno me embota el cerebro. Disciplina.
En mi semiconsciencia se cuela un pitido martilleando mis tímpanos. Ya me previnieron sobre las alucinaciones de la cumbre.
PÍ-PÍÍ-PÍPÍPÍ---PÍ-PÍÍ-PÍPÍPÍÍÍ...
-¡Felipe, hijo!, ¡Que son las ocho de la mañana!
-Cinco minutos mas, mamá, por favor.
-¡¡FELIPE!!, ¡Para sacar las oposiciones hace falta disciplina!

El olfato humano

Ni subido a una escalera conseguiría besarte, siendo el elfo de tú jardín. Desde la primera vez que te vi entre las rosas me quedé extasiado de tan angelical y hermoso rostro, una luz resplandeciente entre las flores. He soñado cada momento para vivirlo junto a ti, aunque esta transformación me cause pavor, ya que tú no puedes formar parte de mi mundo, solo con renunciar a mi existencia en este y con la fuerza de mi amor conseguiré pasar al tuyo, la cuestión está en tener la seguridad de que sientes lo mismo por mí, porque sino fuera así yo me convertiría en un desgraciado elfo humano errante por una vida que no es la mía.

Compañeros de trabajo

...
<Hoy se ha puesto vaqueros y la camiseta roja ceñida. Roja a juego con esos labios que a las ocho en punto me dirán desde la puerta: -“Hasta mañana Juan”... ...-“hasta mañana Irene”.
Lo mismo de siempre, de lunes a viernes, los últimos cuatro años.
Y mi timidez de siempre.
Hoy no; de hoy no pasa.
Podría contestar: -“¿te apetece una cerveza?”, o quizá: -“¿un café?”
Día tras día dejo pasar la ocasión de decirle que estoy enfermo de pasión, que muero por acariciar cada curva de su cuerpo...
Pero HOY es el día...>>
...
-Bueno, hasta mañana Juan.
...
<<(¡Dios mio! ¡ya son las ocho!)>>
...
-Hasta mañana Irene.

martes, 9 de marzo de 2010

YO, CAPITAN COBARDE

Fijó su mirada en aquellas nubes negras que amenazaban tempestad. La lluvia arreciaba cada vez más violenta, la mar aumentaba su nivel, mientras la espuma blanca golpeaba el triste navio.

Enzo Noir, intentaba pedir ayuda por medio de la radio que existía en el cuadro de mando, su nerviosismo le hizo cantar... “ si el barco se hundiera, yo sería el capitán... y este no es mi barco... no soy de nadie y tampoco se nadar...

El capitán me contó la trágica pérdida de la tripulación y aunque el capitán es el último en abandonar, me alegro que mi padre fuera capitán cobarde en alta mar.

Tres cuerpos

Lucena había conseguido el trabajo de médica forense en la morgue judicial; el domingo su esposo preparó un asado y luego de saborear entrañas, riñones, vino tinto y brindar con una refrescante sidra, le deseó que tuviera mucho trabajo.

El lunes se presentó ante sus colegas quienes la invitaron a desayunar en una de las mesas vacías de seres inanimados, luego trajeron tres cuerpos y el director le dijo a Lucena, que realizara su primera autopsia oficial.

Dos mujeres y un hombre esperaban su elección... y no tuvo dudas, jamás permitiría que un desconocido, buceara en el cuerpo inerte de su esposo.

lunes, 8 de marzo de 2010

Vincente

Saludas Vincente
¿ Tiene que estar loco para ser un genio de Vincent, que me hacen pensar que su verdad, o has nacido antes de la hora y el mundo no estaba preparado para ese artista impresionista.
No comprender la habilidad de su silencio y palet oscuro hasta que la muerte llego pronto a usted la parece.

Una leyenda que ha llegado a ser especialmente despues de haber vendido un solo cuadro en su tiempo de vida, El Cla de vid roja

Si viviera hoy´s de la sociedad, las riquezas seria a tus pies, pero rechazaria este tipo de un estilo de vida y se han seguido encontrar consuelo en su palet.

Descansa en paz mi amigo mal entendida.

El lienzo de la vida

Mi nombre es Pedro de Graffiti. No se me conoce por mi trabajo artistico en las paredes y los edificios de lona. Me pongo el uniforme de gorra de beisbol y una bufanda y para ir a trabajar con la pintura de aerosol en la mano.
Mi trabajo es libre, tan libre Como el aire.
Quiero expresar mis pensamiientos y sentimientos para todos. Mi arte no es permanente nunca sara vendida, sino que han sido vistas por mas personas de las artistas establecidos, por desgracia la fama y la riqueza que nunca tendra.

¿Por que pagar unos cuantos cientos de euros cuando soy libre. El poder al puebio, el artista pueblos

Fuego

Una ciudad revuelta, un parque en llamas. Atruenan los fugaces camiones de
bomberos. Un niño, en la copa de un árbol, gritando auxilio. Quince hombres
gigantes se afanan contra el fuego. Lenguas de incendio suben por troncos
asustados, pájaros huyen. Una madre, frente al hurón de fuego, se desgañita: ¡mi
hijo, mi pequeño! Un grupo de curiosos que sólo mira. El niño siente ardiendo sus
piececitos, crueles llamas bailando, fragor, crujidos. Salta, huyendo del incendio, al
aire limpio. Los bomberos se hielan, la madre cae al suelo de rodillas. Los curiosos
moviendo la cabeza se dispersan. El fuego, enronquecido, llora pavesas negras. La
ciudad queda triste, el parque ardido.

María y su gesto: Solidaridad

María, tenía nueve años e iba al colegio. Jugaba, aprendía, y estaba al corriente de todo lo que sucedía a su alrededor. Pese a su edad, se daba cuenta de cómo iba el mundo y no le gustaba lo que oía… ¡Pero ella poco podía hacer, para cambiar lo que no le gustaba!. Eso sí, esperaba con mucha ilusión al verano.


Pero algo distinto sucedió, pues ella oía que la gente se movilizaba para ayudar a Haití o a Chile. Así que, desde sus más nobles instintos, decidió donar sangre. Sabía que hacía mucha falta en esas circunstancias, y que casi nadie reparaba en ello. Así fue como, tras salir del hospital, María sintió haber hecho una acción muy importante.

QUESITO

Anoche no pude dormir, estuve dando vueltas en la cama, sudando, peleándome con la almohada porque volví a verte, a oler esa fragancia a pino. Después de 30 años encerrado en una carcomida caja de madera, vuelves a ser libre. Tus ojitos abotonados han vuelto a brillar y tu cuerpecito sigue siendo terciopelo, es lo primero que mi hijo te ha tocado al conocerte. He notado como esa boquita cosida en forma de cruz, ha vuelto a sonreír e incluso has sacado un poco la lengua, espero que cuides a mi hijo Guillermo y le enseñes a soñar como hacías conmigo todas las noches. Siempre estarás en mi corazón, Quesito.

viernes, 5 de marzo de 2010

La sombra

Sentado es menos arriesgado. Empecé a fumar contra mi voluntad. A devorar revistas hetero, cuando todos saben que soy gay. A comprarme tejanos de talle bajo y deportivas; atuendos que odio, porque yo vestía de Dolce&Gabbana. Lo peor fue lo del perfume; cambié mi Le Male de Gaultier por un Armani horroroso. Entonces, mientras contemplaba el frasco aromático, sentí sobre mí esos ojos. Su arma amenazó con robarme la existencia. Y me eché al suelo para esconderme como pude de su mirada. Salí de mi casa arrastras. Me cobijé en este parque. Pero él sigue escribiendo. Nadie cree ya quién soy. Él tiene el bolígrafo. Nunca debería haberme acostado con un escritor; en eso llevaba razón mi madre.

Últimos

—Vamos a salvar a la humanidad —dijo el último hombre sobre la Tierra.
Y le hizo el amor, por última vez, a la última mujer.
—Cuídate —le dijo antes de morir—, porque en ti dejé una semilla.
—Hemos perpetuado la especie —ella lo miraba, imaginando el futuro.

Faltaba agua.
El mundo se secaba.
El viento se llevaba todo.
Pocos árboles y plantas resistían tal sequedad. Lo único que abundaban eran las manzanas. Manzanas verdes. Manzanas rojas. Manzanas que una voz oculta y admonitoria le ordenó al niño, mil veces, que no comiera.

Entrando en barrena

La eficiente brújula que en un pasado momento marcaba claramente mi cordura perdió su capacidad de orientación, por lo que ya no me sirve tal funcionamiento. El magnetismo repeledor provocado por miles y miles de acontecimientos de una vida pasada se interponen hoy día en la terapia reponedora de mis patológicos sentidos.
Mi lucidez, ese juguete en desuso, ya no se puede considerar más que el reflejo de un entramado maloliente que me impide el retroceso al semblante gallardo que gastaba antes de que las garras del insulso destino hiciesen chorrear, como si de un grifo abierto se tratase, mi patética demencia de hombre enamorado.

Sólo el silencio

Saltó el fusible de la vida que conocía y quedé enredado en un tedio absoluto. No encontraba panel donde dibujar mis pensamientos, así que me dediqué a guardarlos en el cajón, junto a su mirada indecisa, aquel anillo que dejó, unas velas gastadas, mi racha de soledad inoportuna, tu voz y los despojos del después.
Sin percatarme de ello, comencé a saborear en el aire una olvidada sensación. Entre silencio y penumbra encontré mi añorada armonía.
No necesité más; ni sonrisas, ni piel, ni música, ni orgasmos, ni héroes, ni alcohol, ni tampoco palabras. No existía ni luz en mis pensamientos para alumbrar la habitación. Sólo silencio y oscuridad, junto a los que me acurruqué mientras me invadía el sueño.

El energúmeno

Madre se jubila pronto, entonces tiene la ilusión de ir a visitar a sus hermanas, ellas y sus hijos son las personas que tiene para visitar, amigas no, se las fue desbaratando su marido, amigos son inimaginables. Quiere que la lleve yo porque si va con él ocurrirá lo de siempre, lo que ocurre cuando se telefonean: no les dejará hablar. Por esto será una mañana, mientras él esté en el trabajo. Será posible si no vuelve a darse de baja. No toma el tratamiento como debiera. Madre ha dicho: "...que no se entere, que si no me mata... bueno, me mata no pero..." Pero ¿es esto vida? no, no estamos en Afganistán pero con su presencia lo parece.

Mi vida en ciento trece palabras

Comenzó hace cuatro decenios. Cuento mis primeros veinticinco años en mi primera novela que he comenzado a enviar a editoriales: “Mar-garita y el maestro: una historia de vampir@s, frankensteins y superheroínas de barrio”. Estudio oposiciones de inglés de secundaria, difícil prueba. En otros países ya sería profesora y encima cerca de donde viviera, no como aquí que me pueden enviar a cientos de kilómetros y si no las apruebo siendo de las mejores la condena continúa bianualmente. Estoy desempleada, vivo con mis padres, lo cual deprime. He trabajado como administrativa y profesora, solo cinco años. También trabajé en Londres y Barcelona hace dos décadas. A veces sueño que soy una escritora con éxito…

Parasomnia

Cada mañana, al despertarse, le pitaban los oídos. Tiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. A veces el tinitus se prolongaba durante más de un minuto. Empezaba en un tono ciertamente vivo, subía un poco, bajaba a continuación, permanecía estable durante un rato, y luego iba descendiendo paulatinamente hasta desvanecerse. ¿Por qué? Se lió a cavilar sobre el asunto. Ni idea. Paralelamente empezó a notar un peso en la boca del estómago. ¿A qué sería debido? NPI. No obstante, cierta madrugada, mirando la lámpara de la mesilla, se sintió iluminado. ¡Eureka! Ese mismo día acudió a consulta: “Doctor, en alguna de mis fases REM he debido de engullirme el despertador eléctrico. Sospecho, además, que todas las noches, sonámbulo, le doy cuerda trasegándome un juego de pilas.”

Mal sueño

Juan compartía una habitación ciega con un gato. Llevaban encerrados diez días, y se tenían ganas. Había otras dos habitaciones. Ya había husmeado en ellas. Estaban justo enfrente, nada más salir al pasillo, y tampoco tenían vanos al exterior. En la de la izquierda se hospedaba un ratón. La de la derecha estaba ocupada por un pitbull. Juan, hambreado, ideó empujar al gato al cuarto del roedor, y también al pitbull, después, tras una espera prudencial. Era tal su gazuza, que —estaba seguro—, daría buena cuenta del perro engordado, por muy salvaje que éste fuera. Procedió entonces, mas al ir a buscar su galardón, se quedó atónito, comprendiendo que él sería el queso que su antagonista tomaría de postre.

LA SALUD

Sana sanita culito de rana si no se cura hoy se curará mañana. Pero no se curó y hubo que amputar.

Café solo

El anciano del bombín negro pidió dos cafés, uno solo y otro tocado de anís. Luego se sentó junto a la ventana, como cada tarde. Tomó con parsimonia su taza y degustó cada sorbo como si fuera el último, mientras observaba el trasiego de la gente en la plaza. El tocado se enfrió sobre la mesa, intacto.
–La cuenta, por favor –solicitó al camarero, minutos después.
–¿No ha venido hoy su amigo? –le preguntó éste desde la barra, extrañado por la ausencia.
–No –respondió el anciano, con semblante serio–. Samuel murió anoche… de viejo, creo. Pero hoy, me tocaba pagar a mí.

Plan de futuro

Descubrí, por la investigación de mi padre. ¡Que nunca se había, fiado de Paola. Que me era infiel, con su jefe, Vásquez “el moñas”. Uno que iba de gay, para que los maridos, no sospechasen.
Le encargué a mi padre, que la investigase, mientras traían los muebles, de la tienda del “moñas”, a mí casa , mi mujer supervisaba. Mi viejo, cumplió con su cometido, mostrándonos las grabaciones, estrenando la cama. El moñas, se echó a llorar, había amueblado, casi todas las casas del pueblo.
Le ofrecimos un pacto, no nos cobró, los muebles, contrataría a Paola como directora de la empresa, a mí de supervisor y además nos cedería, un tercio de la empresa. Todo salió perfecto.
Amor libre.

Mi viaje de ida y vuelta

Después de tantos años esperándote por fin, hicimos ese viaje tan apasionado y misterioso, era un viaje en busca del tesoro... El dieciocho de septiembre a las nueve de la mañana unimos nuestras vidas. Al ver tus ojos te reconocí, sabia que tú eras mi hija y solo tú podías serlo. Todavía recuerdo tu olor, tu piel al acariciarte, tus abrazos, tu primer beso, te quiero tesoro, nos has hecho tan feliz, eres mi hija, mi hija del corazón…………………
Ibiza.

martes, 2 de marzo de 2010

El jazmín que se enamoró del cardo

Una pequeña flor de jazmín nació en el jardín de una bella dama inglesa. En el mismo jardín, un poco más apartado, también nació un cardo. Un día el jazmín asomó sus ojos y se encontró con el pequeño cardo. Nadie supo nunca cómo, nadie supo por qué, pero el jazmín se enamoró. Los días siguientes los pasó observando al cardo. Un día, unos chiquillos atravesaron el jardín y jugaron al escondite. Uno de ellos le dio una patada al cardo y lo arrancó, con tan mala suerte que fue directo al jazmín. El afilado pincho se clavó en el pecho de la flor, dejándola allí, abandonada en el olvido.

lunes, 1 de marzo de 2010

Suerte

Han pasado veinticinco años. Llevaba tiempo ahorrando para hacer el viaje de mis sueños. Estudié cada detalle: la mejor época para viajar, la compañía aérea más segura, el hotel mejor situado de la ciudad, los lugares más singulares para visitar. Durante el vuelo encontramos turbulencias donde no suelen haberlas y uno de los trenes de aterrizaje se estropeó. Estuvimos a punto de estrellarnos. Un aviso de tsunami nos obligó a abandonar el hotel e ir a otro de más baja categoría. En el edificio más emblemático hubo un asesinato y me fue imposible visitarlo. Rompí a llorar en medio de la calle y entonces se acercó él a consolarme con una dulce sonrisa. Hoy celebramos nuestras bodas de plata

El hipocondriaco

El esposo de cierta señora era en extremo hipocondriaco y ella había llegado casi a perder la paciencia con él. Un día decidió hacerse ella misma la enferma, pensando en que así su marido empezaría a preocuparse por ella olvidando sus propios dolores. Por la tarde, al llegar él a casa, le contó con toda clase de detalles los síntomas. Durante la cena él estuvo más callado que de costumbre y ella pensó que quizá el ardid estaba dando el resultado apetecido. Pero pronto se desilusionó.
- No sé lo que me pasa – dijo el esposo --. Creo que estoy empezando a padecer eso que tú tienes

La manutención

En un tribunal de la ciudad de Charlotte, Carolina del Norte, el juez oyó atentamente a ambas partes en un pleito contra un anciano, a quien su esposa acusaba de no pagarle la manutención. Después de reunir todas las pruebas, el juez dijo al acusado:

- Usted no ha prestado la debida atención a esta buena mujer y voy a
darle veinticinco dólares mensuales.

El acusado sonrió:
- Es muy gentil su señoría – dijo --. Por mi parte, yo le daré un dólar o dos
de cuando en cuando.

Con el viento a favor

Coge mis manos… mírame a los ojos… y bésame… Este es nuestro último momento… Sé consciente de que no habrán más… yo ya lo soy… Me duele tanto… ¡Y lo admito! Si… ¿Y qué? Soy capaz de ponerme firmemente ante ti y no ocultar mi amor… ¡y frente al mundo! Pero tu no… ¡maldito cobarde! Pero mañana no, mañana será tarde… Y tu querrás y yo no… Que banal orgullo el nuestro… ¿Para qué? Pero así es… Entonces… no más que la soledad se abrirá paso en mi camino… Y el camino será largo… pero, con el tiempo… será corto… Y otros amores llegarán a mi y yo alzaré mis alas y… por fin… volaré con el viento a mi favor…

Páramo

En el páramo hay una sola casa.
Un hombre y un mujer discuten,de ella nacerá un hijo que vivirá en la casa del páramo.
Sus otros hijos juegan con un perro en el páramo, junto a la casa.
La mujer pare una niña muy pequeña, el hombre pasa todo el día lejos de la casa del páramo, trabajando.
La comida no es suficiente para la madre y su leche tampoco lo es para su hija.
Fue aquel hombre quien enterró a la niña a pocos metros de la casa del páramo.
El perro escarba la tierra buscando el cadáver.

La red

Los viejos pescadores me habían contado que a veces pasaba, que el mar podía ser así de caprichoso y cruel, pero soy muy joven y esa noches estaba confuso.

No supe en ese momento qué hacer con lo que encontré atrapado entre las redes de mi barco, y lo arrojé de vuelta al mar.

No supe, tampoco, reconocer los rasgos que dibujaban el rostro de la infortunada que quiso poner fin a sus días entre las olas.

No sé. No lo sé.
,
Solo sé que cuando regrese al anochecer a mi casa, mi esposa ya no me estará esperando.

Alta mar

Solo, sobre el dibujo que las olas formaban para él, navegaba a la deriva. Las nubes lo acompañaban desde las alturas, formando caprichosos mares embravecidos de color lavanda.
El espejo del océano acunaba su sombra. Todo era perfecto, tan perfecto que dolía la seguridad de que la calma se quebraría.
Aún así, dando por tierra con todos los augurios, siguió desplegando sus deshilachadas velas en un infinito presente pretendiendo ignorar el naufragio.

Ausencias

El pájaro, harto de comida descansó. Su plumaje nacarado relucía bajo la intensa luz.

El sol estaba en el cenit. Los personajes de azúcar y pan se erguían estáticos entre las piedras, sus calvas cabezas brillaban. Los cuerpos carcomidos no expresaban malestar, sino ausencias.

Los bordes de las heridas infringidas por los picos parecían no haberles causado dolor. Los picotazos eran irregulares y formaban dibujos aterradores. No me quedé para contemplar el final de la comilona.